Abro la puerta. Mi pie derecho baja del coche acompañado por el izquierdo, estrenando tacones nuevos. Levanto la vista, mi mano se asegura con un toque suave, de que el rojo carmín aún continúa marcando suavemente mis labios, marcando su contorno. Comienzo a caminar: mi vestido, mis zapatos, las joyas, hasta la cinta que luce en mi cabeza haciendo que mis rizos caigan naturalmente hasta debajo de mis hombros, están calculadamente colocados. Y así, rítmicamente, me decido a entrar, tranquila, sin esperar nada, bueno igual sí.
El portero coge mi bolso, lo acomoda en el guardarropas, y yo sin pensar, sigo caminando; sin saber bien lo que hago, sin estar en mi ambiente, no es a este tipo de fiestas a las que suelo ir, pero sigo avanzando entre la gente buscando el porqué de mi presencia en el lugar. Estoy sola, deslumbrante, pero sola.
Mi vista gira 180 grados, y de repente ocurre, el porqué está allí.
Mis piernas empiezan a temblar, bueno ojalá solo temblaran mis piernas, mi respiración ya no es tan pausada, por mi vientre baja una extraña sensación de cosquilleo, la misma de siempre, y puedo escuchar como mi corazón, late en silencio. Lo raro, es que después de todo, aún no me he acostumbrado a esto.
Abro mis ojos, estoy en mi habitación. Sólo puedo reírme de mi misma. Si los sueños tienen un significado, este sin duda es irónico.
Y es que…me traiciona el subconsciente.

TE SIGO, ME ENCANTAS! :)
ResponderEliminar