viernes, 28 de enero de 2011

Ni retengo, ni espero.

Un paseo descalza por la playa, un abrazo, una conquista, el día que te pones tus vaqueros preferidos, una llamada por la noche, estrenar tacones nuevos, sacar la cabeza por la ventanilla sin miedo a despeinarte, leer un libro tomando el sol, gritar en vez de llorar, cantar en la ducha, un sorbito de coca-cola, un nespresso, reírte sin más con alguien especial. Pequeños detalles.
  En este momento, estoy en mi cama, abrazada a mi almohada, sonriéndole al techo y pensando en mí. Llevaba tiempo huyendo de la soledad, por miedo o quizás porque eso significaba la ruína, y sin embargo estoy aprendiendo a necesitarla, a relajarme con ella.
He dejado de creer en todo. Ni retengo, ni espero. Ni pasado ni futuro. Me limito al presente, porque la vida es ahora. Se trata de mí, de ser yo. Bonita palabra “YO” hacía tiempo que ni la pensaba ni la pronunciaba. Pero esta vez creo que en mi misma, soy yo, la última voz cantante, la que decide, la que piensa. No siento, solamente aprecio esos pequeños detalles, cosas insignificantes cargadas de significado.

 “No dejéis que os digan “no” a nada, porque nadie tiene el poder de deciros eso. Una cosa es segura, podéis tener mil opiniones, de mil personas distintas, pero sois vosotros mismos, los únicos que podéis decidir y saber lo que realmente queréis. Dejar que os digan: “se tu misma, haz lo que quieras, eres tu y el mundo, la que tiene el poder de vivir su vida”. El día que os digan eso, estar absolutamente seguros, de que esa persona es la que realmente quiere lo mejor para vosotros. Es la que os está dando la oportunidad de ganar o de aprender perdiendo. No la que os acusa o os manda parar.
No os refugiéis nunca en nada, no necesitéis de nada, que no os hagan esclavos.
Y os lo dice, la mayor esclava del tiempo.

El destino guarda su propio plan secreto, las cosas pasan por algo y en su debido momento, por lo tanto esperar, todo llega.

sábado, 8 de enero de 2011

Cuando nadie te ve.

Acaba de llegar. Subo. Pago el trayecto, me siento en el cuarto asiento, al lado de la ventana como de costumbre. Es extraño, estoy rodeada de gente, y sin embargo, esa continua sensación de soledad sigue presente en algún lugar del ambiente. Busco en mi bolso, y antes de dar con lo que quiero, encuentro graciosamente un viejo libro de historia, pero como empezar a leerlo, si ni siquiera se, como acabará la mía; lo guardo, vuelvo a rebuscar y encuentro lo que necesito. Robbie Williams suena a través de un par de cascos que hacen que “ She is the one” se mezcle en mi mente.
Curioso, o tal vez rutina, una bonita canción, un nudo en la garganta, una ciudad que parece desconocida a mi izquierda y unos ojos perdidos. Ya es rutina, y esa tira de imágenes que nunca fueron ni fotografías tomadas ni reveladas, me vuelven a hacer esclava y se repiten; Dos cuerpos. Un susurró al oído con palabras sinceras, una mano en un sitio insospechado y magia. Tonta, boba, el deseo una noche más en la que poder hablar horas y horas, sin reloj, sin prisa, una tarde más sin tiempo, solo con una conocida fragancia a mi lado. Cosas que vuelven a ti y que nunca le contarías a nadie, porque sino dejarían de ser solo vuestras, si es que queda algo de la palabra “vuestras”. Si, definitivamente esclava de la soledad, de esa incertidumbre y obsesión.
En ese momento empezaría a correr, a gritar, a reírme sin ganas, a lo que mi entrecortada respiración lleva evitando desde hace minutos, y con ello poder volver a sentir verdadera libertad. Los besos pasados se convierten en traicionero veneno.

Despierto de mi realidad. Ya he llegado. Me levanto, coloco bien mi ajustada falda, saco del bolso mis Ray-Ban favoritas y hago que mis labios muestren su mejor sonrisa.
 Una se acaba acostumbrando a fingir.



Alguien está atento a las personas que bajan del esperado trayecto, busca sin buscar, pero derepente se fija, y ve a una chica que luce una sonrisa dulce y constante, desprende un rico perfume y camina con paso decidido. En que o quien pensará?

 “Siempre valdrá mas lo que ella oculte, que lo que ninguna otra pueda decir”